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Esperan respuesta de Fiscalía familiares de Benjamín Ortiz, empleado de la CFE desaparecido en Empalme al ir a cortar servicio de luz



Esperan respuesta de Fiscalía familiares de Benjamín Ortiz, empleado de la CFE desaparecido en Empalme al ir a cortar servicio de luz


Tomado de Proyecto Puente
Astrid Arellano
14 de mayo de 2019

A casi un año y medio, el caso de Benjamín Ortiz Murillo no ha presentado ningún avance, aseguró su familia, por lo que solicitó a la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) agilizar las investigaciones que logren dar con su paradero.

Para el empleado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que desapareció mientras realizaba una orden de trabajo en Empalme, Sonora y que no ha sido localizado desde el 5 de diciembre de 2017, tampoco existe una denuncia referente a su caso ante la Fiscalía General de la República (FGR), afirmó la familia, acto que apuntan como una omisión grave al tratarse de un empleado federal.

Susana Ortiz, tía del hombre de 42 años, urge a que el caso se abra de nuevo, afirmó, pues al habérsele negado la atención durante la gestión del exfiscal Rodolfo Montes de Oca en Sonora, ahora está dispuesta a darle el “voto de confianza” a Claudia Indira Contreras Córdova, actual fiscal.

“El 25 de enero de 2018 fuimos unas 25 personas (a la Fiscalía), nos atendieron a tres y nos dijeron que van a trabajar, pero nunca nos atendió el fiscal, nos atendió un subordinado y no se le vio tanto interés; hasta el momento no ha habido ningún avance”.

Luego de estas negativas, el pasado viernes 10 de mayo Susana se reunió con la fiscal y con María Teresa Valadez Kinijara, líder del colectivo de Guerreras Buscadoras de Sonora, a quienes se unirá para iniciar la búsqueda de su sobrino.

“Inmediatamente, la fiscal llamó -cuando platiqué con ella- al vicefiscal y me dijo que íbamos a ver este caso”, dijo Susana, “confió en esta nueva fiscal, le doy el voto de confianza a ella, de que nos va ayudar con las investigaciones, porque siento que hay muchas inconsistencias en la investigación, muchas omisiones.

Nosotros no tenemos acceso a la investigación, hemos pedido información y nos dijeron que están trabajando, pero no hay ningún avance, ya tienen más de un año”.

El acto de unirse al colectivo de mujeres que buscan a personas víctimas de la desaparición forzada en fosas clandestinas, responde a que ya no buscan justicia, sino a únicamente saber dónde está Benjamín.

“El gobierno federal está poniendo mucha atención en las personas desaparecidas”, explicó, “y la labor que ellas están haciendo es importantísima, muy valiosa; como dicen ellas, no buscamos justicia, lo único que queremos es encontrar a nuestros familiares, a nuestros seres queridos.

Ya no buscamos justicia, Dios se encargará de eso; lo que queremos es que, si fue la voluntad de Dios haberlo recogido, que nos digan dónde quedó y, si está vivo -ya demasiado daño nos han hecho- creo que un año de tortura es demasiado, no sabemos en qué condiciones se encuentre; que lo suelten, no vamos nosotros a exigir justicia, lo que queremos es que regrese con nosotros”.

Momentos antes de su desaparición, narró Susana, Benjamín había salido de Guaymas para trabajar en Empalme a bardo de un vehículo oficial de la CFE; él laboraba para el departamento de ilícitos, de donde lo habían mandado a hacer un corte de servicio.

“Allá se encontró con una persona en el domicilio, textualmente le dice a su jefe eso -que se filtró en los medios de comunicación- que era la casa de un ‘malandro’ y que tuvo problemas, desde ahí se perdió el rastro de él, ya no tenemos pista”, dijo.

Agregó que el carro fue ubicado mediante GPS, pero hasta más de cuatro horas después, cuando se ordenó la búsqueda de Benjamín, quien debía terminar su turno a las 15:00 horas para regresar a casa.

“A mi sobrino ya le habían quitado las horas extras, su jefe inmediato ya sabía que se las habían quitado, tenía conocimiento y ¿por qué no fue a buscarlo? Él tenía que regresar antes de las tres de la tarde a entregar la unidad, esperaron mucho tiempo y eso da margen a muchas cosas, fácil se saca del estado o de la ciudad”, concluyó.

En casa, a Benjamín todavía lo esperan su esposa y sus dos hijos, de 13 y 15 años de edad.

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