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¿Por qué Estados Unidos domina el mundo del deporte?


Estados Unidos es la máxima potencia deportiva del planeta a partir de su sistema universitario. Sin embargo, hay disciplinas que aún escapan a su yugo.

¿Por qué Estados Unidos domina el mundo del deporte?


Tomado de As
Eduardo López

Hay verdades universales. La gravedad. Los movimientos de traslación y rotación de la tierra. La inminencia de la muerte. Y que Estados Unidos es la gran potencia deportiva global. El círculo virtuoso de un sistema que liga directamente la actividad física con la tensión competitiva, la investigación científica y la academia, aunado a una contextual cultura del deporte como entretenimiento y constructo social, explica los notorios desempeños de los atletas estadounidenses en cualquier ámbito lo largo de los tiempos. El deporte es educación y la educación es excelencia.

Los cimientos están solidificados desde la inmensa masa social que ingresa a los programas deportivos que ofrecen las comunidades, las escuelas, las universidades. Según un estudio elaborado por la ONG Physical Activity Council en 2019, 218.5 millones de personas (casi el 66% de la población total del país) realizan algún tipo de actividad física, tanto por pasatiempo como por oficio profesional; la tesis fue patrocinada por organizaciones como United States Tennis Association y Sports and Fitness Industry Association. En 2019, la NFSHSA (Federación Nacional de Asociaciones de Preparatorias Estatales, por sus siglas en inglés) registró 7,937,491 participantes en sus equipos deportivos; las pruebas de pista y campo en exteriores son las que atraen a más alumnos (1,093,621). Además, el último reporte anual de la NCAA (Asociación Nacional Deportiva Universitaria), reveló que 505,233 estudiantes estaban inscritos en los representativos oficiales de sus instituciones en 30 disciplinas.

El entramado del deporte estadounidense es sólido porque está amparado en su renombrado sistema educativo. El top 3 de la actual Clasificación Mundial de Universidades (QS) está conformado por tres instituciones de la ‘Unión Americana’: Massachusetts Institute of Technology (MIT), Stanford y Harvard. La variedad de ofertas educativas y deportivas, la calidad de las instalaciones, un virtuoso esquema de financiación consistente en recursos privados (patrocinadores y derechos televisivos) y la repartición de becas por mérito deportivo como pilar; todo ello explica el funcionamiento de una maquinaria de producción de medallas y récords. El registro es brutal. Estados Unidos el país con más medallas olímpicas en la historia (2,502): comanda la suma histórica en 15 deportes que en algún momento formaron parte del programa olímpico; domina a plenitud las dos disciplinas centrales de los Juegos (natación y atletismo) y solo en tres que actualmente están incluidas en el calendario del COI no ha conseguido medallas ni campeonatos mundiales (handball, gimnasia rítmica y rugby 7). Por si fuera poco, Estados Unidos es la segunda potencia de los Juegos Olímpicos de Invierno, solamente detrás de Noruega. Sí, hay verdades universales.

Los reyes del atletismo y natación

¿Por qué Estados Unidos domina el mundo del deporte?


Las pruebas de pista y campo en exteriores solo están por detrás del fútbol americano en el número de participantes registrados en la NCAA en el periodo 2018-2019: 59,240 en total; 28,914 son hombres, entre quienes es el segundo deporte más practicado; 30,326 son mujeres, que tienen predilección sobre el fútbol soccer (28,310) y el softball (20,419). Ray Ewry, multicampeón de salto largo, triple y de altura de París 1900 a Londres 1908, y Carl Lewis, becado por la Universidad de Houston, medallista de oro reiterado en 100 metros, 200 metros, salto de longitud y relevos 4x100, son los máximos laureados del atletismo estadounidense (10 preseas). El dominio es absoluto.

El ‘Team USA’ se ha colgado 798 medallas en 76 pruebas de atletismo desde Atenas 1896 hasta Río de Janeiro 2016. La cifra no contempla los 21 metales conquistados en los Juegos Intercalados de 1906, celebrados en Atenas y sin reconocimiento del Comité Olímpico Internacional. Del total, 131 son mujeres y 667, hombres. En solo 10 eventos de los 76 que se han realizado (51 varoniles, 27 femeniles), la delegación estadounidense no consiguió medalla alguna; en la actualidad, el programa olímpico contempla 47 pruebas en total; 31, como la caminata de 1,500 metros, fueron eliminados del calendario. En los 100 metros planos, la prueba reina del olimpismo, Estados Unidos comanda el medallero, con 57 podios y 25 primeros lugares (hombres y mujeres sumados).

La hegemonía se ha extendido a los Mundiales de la IAAF (siglas en inglés de Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo). En las justas bianuales, el contingente de ‘Las Barras y las Estrellas’ también lidera el cuadro de honores. En total, suman 381 medallas; 169 de oro, 118 de plata y 94 de bronce. Su mejor cosecha ocurrió en la última edición, Doha 2019: 14 primeros lugares, 11 segundos y 4 terceros. En 19 campeonatos, Estados Unidos ocupó el primer lugar del medallero 13 veces; la delegación perdió el liderato en solo dos ocasiones de las últimas 15: Rusia conquistó los Mundiales de Edmonton 2001 y Kenia, los de Pekín 2015. La eterna Allyson Felix es máxima condecorada (16, 13 oros), gracias a sus hazañas en todas las versiones de los 400 metros (planos, relevos 4x100, 4x400 y 4x400 mixto) y en los 200 planos.

¿Por qué Estados Unidos domina el mundo del deporte?


La ‘Unión Americana’ también gobierna en las piscinas. Ninguna otra nación ostenta mayores conquistas en las albercas olímpicas: 553, 314 varoniles y 239 femeniles; 247 oros, 172 platas y 135 bronces. El registro no incluye la plata de Francis Gailey, atleta australiano para el Comité Olímpico Internacional, en los 220 yardas dorso de San Luis 1904. Y nadie colecciona más medallas olímpicas que Michael Phelps: 28 (23 áureas). El rey de los Juegos. Participó en 30 pruebas y solo se quedó corto en dos: su peor ranking final fue 5°, en Sídney 2000, su primera aparición en la máxima justa. ‘El Tiburón de Baltimore’ hizo suyas las competencias de mariposa (9 medallas) y los relevos estilo libre (8), aunque no apareció en la prueba predilecta de USA: los 100 metros dorso (37 totales y 15 oros).

El gobierno absoluto de Estados Unidos en la natación y atletismo no termina en los Juegos Olímpicos y los Campeonatos del orbe. Los libros de récords también presentan prueba. El ‘Team USA’ posee 14 marcas mundiales vigentes en atletismo y 16 en natación. Indestructibles parecen los 10.49 segundos de Florence Griffith-Joyner en los 100 metros planos, registro que data del 16 de julio de 1988, conseguido en Indianápolis. La máxima plusmarquista es Katie Ledecky, estudiante de Stanford, considerada, con solo 22 años, como una de las más grandes nadadoras de todos los tiempos: sus marcas en los 400, 800 y 1,500 metros estilo libre (los dos últimos, en Río de Janeiro) tardarán mucho tiempo en romperse. Michael Phelps también tiene su nombre inscrito en la lista de los WR (400 metros combinados, en los Juegos Olímpicos de Pekín). El registro más reciente corresponde al equipo femenino conformado por Regan Smith, Lilly King, Kelsi Dahlila y Simone Manuel, que completó el relevo 4x100 combinado en 3:50.40 en los Mundiales de la FINA en Gwangju, Corea del Sur, el pasado 28 de julio de 2019.

Otros territorios conquistados: tenis, clavados...

Otro área de dominio estadounidense es el tenis. En la rama masculina, Pete Sampras fue por nueve años (2000-2009) el máximo ganador de Grand Slams de todos los tiempos. 13 campeones diferentes de Grand Slam en la Era Abierta son estadounidenses, más que de ningún otro país (el más cercano es España, con siete): Sampras, Jimmy Connors, Iván Lendl, André Agassi, John McEnroe, Jim Courier, Arthur Ashe, Stan Smith, Brian Teacher, Vitas Gerulaitis, Roscoe Tanner, Michael Chang y Andy Roddick. Nadie tiene más títulos de Grand Slam masculinos que Estados Unidos en la Era Abierta (52), ni femeninos (81; Alemania es segundo, con 25). Dictadura. En la época profesional, Serena Williams comanda el ranking, con 23 de los ‘Cuatro Grandes’ en sus vitrinas, uno más que la alemana Steffi Graff; en toda la historia, Williams solo está a un título de distancia de la mítica australiana Margaret Court, máxima ganadora histórica incluida la época amateur.

Mike Bryan (18) y Martina Navratilova, checa nacionalizada (41; 10 en mixtos) son los tenistas, cada uno en su género, con más títulos de Grand Slam en dobles. El yugo es aún más evidente en el US Open, el cual ha caído en 177 ocasiones en manos estadounidenses: 85 singles masculinos y 92 singles femeninos. 379 ediciones de los cuatro Grand Slam tienen como ganadores a parejas (masculinas, femeninas y mixtas) conformadas exclusivamente por jugadores de la ‘Unión Americana’.

La expansión llega a otras latitudes. En boxeo y clavados, los Estados Unidos también son la primera potencia olímpica. Sobre el ring, ha conseguido 113 medallas: 110 de hombres y 3 de mujeres (el boxeo femenil fue introducido al programa olímpico en Londres 2012). El ‘peso gallo’ es la división predilecta del pugilismo estadounidense, con 14 preseas: 6 oros, 2 platas y 6 bronces. El registro incluye las conquistas en ‘peso pluma’ y ‘peso superwelter’, ya retiradas de competencia. En los saltos, el total de metales es de 135: 73 varoniles y 62 femeniles; 48 primeros lugares, 43 segundos y 44 terceros. Los saltadores ‘americanos’ son los reyes indiscutibles del trampolín de tres metros, altura desde la que se han colgado 37 medallas, incluidas dos áureas de Greg Louganis.

Las universidades, los pilares

Según el portal estadístico Sports Reference, un total de 7,929 atletas han representado a Estados Unidos en todos los Juegos Olímpicos de Verano, sin contar los Juegos Intercalados de 1906. Del total, aproximadamente el 50% pasó por alguna de las universidades del sistema nacional deportivo, acorde a información de la NCAA. La División I de la NCAA, precisamente, está conformada por varias conferencias, como la Pacific-12, que aglutina a 12 universidades ubicadas en los estados de Arizona, California, Colorado, Oregon, Utah y Washington.

De acuerdo a un estudio de OlympicStats.com, publicado en 2017, la Pac-12 ha producido 1,279 atletas olímpicos estadounidenses (más que ninguna otra conferencia) para todos los Juegos de Verano e Invierno que el COI organiza desde 1896. Stanford (289), UCLA (277), USC (251) y Berkley son las cuatro universidades más representadas en los JJOO. UCLA lidera la producción de atletas mujeres (119) y Stanford, la de hombres (187). Desde 1924, siempre una institución de Pac-12 aporta la mayor cantidad de deportistas para cada edición de los Juegos.

Las universidades estadounidenses son auténticas factorías de medallas olímpicas. University of Souther California es la más laureada, con 288 preseas, seguida de Stanford, con 280, de acuerdo al reconocido ranking Best Colleges (bestcolleges.com). Los números incluyen los logros de atletas no estadounidenses, como el caso de la húngara Katinksa Hosszu, exalumna de la University of Southern California, ganadora de cuatro medallas en la piscina de Río 2016, incluidos tres oros. La delegación estadounidense que compitió en los Juegos Olímpicos 2016 estuvo conformada por 555 atletas, de los cuales 415 (75%) tenían alguna relación con el sistema NCAA: eran alumnos vigentes, exalumnos o futuros alumnos. De los 555, 117 provenían de escuelas Pac-12 (21%), quienes aportaron 55 medallas en 12 deportes. Si la producción de la conferencia contara como el de un país, habría finalizado en el quinto lugar del medallero, detrás de Rusia. La Universidad con más medallistas de oro en Río 2016 fue Stanford, con 11 atletas áureos, seguido de UCLA, alma mater de Simone Biles, con 7.

A nivel mundial, 1,020 deportistas de 107 países que participaron en Río 2016 eran producto de las universidades de la NCAA: 831 ya habían concluido su paso por las universidades, 168 militaban en las instituciones al momento de la justa y 21 estaban inscritos aunque aún no habían iniciado sus estudios superiores. 951 competían en la División I (donde está encuadrada la Pac-12), 57 en División II y 12 en División III. 378 se presentaron en las pistas de atletismo, 196 en natación y clavados y 81 en basquetbol; los tres deportes colegiales más representados en los más recientes Juegos Olímpicos. Según los datos oficiales de la NCAA, de acuerdo a sus parámetros de concesión de medallas, las universidades más ganadoras en Río 2016 fueron Stanford (26), Berkley (18) y USC (17).

Las glorias del sistema deportivo estadounidense se resumen en cuatro grandes ejes: reclutamiento, alto rendimiento becas y financiamiento. “La captación de talento a nivel estatal es muy importante. Hay un nivel de organización tan alto que permite hacer una selección importante para los campeonatos regionales, estatales y nacionales. En función de eso, veremos atletas que llegan a un nivel muy alto producto de muchos torneos, muchos campeonatos, que suceden a nivel privado”, explica Juan José Sayago, periodista especializado en política deportiva y deporte federado.

“Como el deporte en EEUU es privado, el financiamiento llega a las organizaciones de manera altísima para que los talentos se den a conocer. Es así como el Comité Olímpico de los Estados Unidos, que maneja también sus propios recursos, comienza a conformar las selecciones nacionales”, ahonda. De hecho, Estados Unidos no invierte un centavo de dinero público en sus programas deportivos. Ni siquiera existe un Ministerio de Deportes o una agencia gubernamental que regule a nivel jurídico la práctica profesional deportiva. El organismo más cercano a cumplir esa función es el Consejo Presidencial de Deportes, Salud y Nutrición, una dependencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos que recomienda acciones al presidente encaminadas a la promoción de la actividad física entre los ciudadanos estadounidenses.

¿Por qué Estados Unidos domina el mundo del deporte?


A nivel per cápita, Estados Unidos es la nación 38° con mejores resultados en Juegos Olímpicos de Verano, con una medalla por cada 124,259 habitantes (2,522 preseas por 313,382,000 personas), según datos de medalspercapita.com, actualizados al 23 de febrero de 2018. En 2016, el más reciente año olímpico completo, la NCAA tenía 492,531 participantes (214,086 mujeres) y (278,445 hombres), lo que, promediado entre 121 medallas conseguidas por EEUU en los Juegos de Río, genera una relación de un metal por cada 4,070 atletas universitarios y 10,707 para un oro.

Los colegios son pilares y los Olímpicos son la mejor prueba de la funcionalidad del engranaje: “Se pule el talento en un sistema de ligas gigantesco, en el que al atleta se le otorga la posibilidad de ser becado”, apunta Sayogo, quien, además, rescata otro detalle muy importante del mecanismo: el sentimiento de pertenencia, el orgullo: “En Estados Unidos, la universidad es tu casa, porque ahí vives, es tu región, es lo que te representa. Formar parte de un equipo élite en una universidad te da estatus. Y posibilidades de ir al profesionalismo. Este sistema, cuasi perfecto, hace mucho por el desarrollo del deportista”.

El combustible del sistema es el financiamiento, que recae en donaciones de empresas e ingresos por derechos televisivos y acuerdos de mercadotecnia. En 2010, la NCAA, vendió los derechos de las transmisiones televisivas del torneo de baloncesto colegial (incluido, por supuesto, el ‘March Madness’ y el ‘Final Four’) a CBS y Turner por 10,800 millones de dólares; el acuerdo se extendió hasta 2032 para un valor final de 19,000 MDD. El dinero se reparte entre las 32 conferencias de la División I. Eso sí, la bonanza no llega al atleta que, hasta octubre de 2019, no podía recibir retribución económica alguna por derechos de imagen. El ‘amateurismo’ y los ingresos de los deportistas es un debate aún vigente.

Una gráfica publicada en 2016 por la revista Business Insider, que cita datos del Departamento de Educación, reveló que, en las escuelas de División I de la NCAA, el fútbol americano es el deporte que más ingresos genera, con $29,635,946 dólares anuales en promedio. En un lejano segundo lugar está el baloncesto masculino, con $7,880,290, seguido del hockey sobre hielo, que produce $2,544,337. Parte de esa ganancia también incluye los acuerdos por patrocinadores, como el que Under Armour firmó para vestir a los equipos de UCLA de 2018 a 2032 por $280 millones de dólares. “Todo esto es un plus muy grande para ser potencia en eventos multidisciplinarios”, apostilla Sayogo.

Lugares sin dominio...

Pese a la supremacía, el deporte estadounidense aún tiene flecos por cerrar. La luz no toca toda la planicie. Hay alguna vereda oculta. Pocas, pero las hay. En los 45 deportes que en algún momento integraron el programa olímpico, al menos, en una edición de los Juegos, Estados Unidos no ha reportado medallas en solamente seis: bádminton, handball, gimnasia rítmica, gimnasia de trampolín, rugby 7 y tenis de mesa. Disciplinas tan exóticas como el juego de la cuerda (olímpico en 1904), y jeu de paume (en 1908), han aportado condecoraciones. Además, Estados Unidos no ha logrado títulos mundiales ni medallas olímpicas en handball, gimnasia rítmica y rugby.

En el fútbol soccer, el dominio del equipo femenino no tiene parangón (cuatro campeonatos mundiales y cuatro medallas olímpicas de oro), pero el combinado masculino suele quedarse en el camino: USMNT no ha logrado ninguna conquista FIFA ni olímpica y su palmarés se reduce a la consecución de seis Copas Oro de la Concacaf. “Para desarrollar esos deportes le falta implementar una política como la de China en el fútbol masculino, que es una materia obligatoria en las escuelas. Si la US Soccer pudiera replicar ello, que el fútbol forme parte del programa escolar, podría avanzar en este aspecto”, aporta Sayogo como posible solución.

El tenis de mesa es una de las asignaturas pendientes. Sin campeonatos del mundo o preseas olímpicas, USA Table Tennis (USATT), la federación que regenta y norma la práctica profesional y amateur de la disciplina en la ‘Unión Americana’, lucha por su sobrevivencia. “La tarea para la organización es crear la infraestructura necesaria para oportunidades profesionales en Estados Unidos. Una liga profesional y premios más lucrativos serían dos pasos muy importante para proveer incentivos a jugadores, para que se comprometan a participar en un calendario de tiempo completo a nivel profesional”, desarrolla Matt Hetherington, director de comunicación de USA Table Tennis, en entrevista con AS. Los deseos de una liga profesional son auténticos, pero su realización es, por ahora, una ilusión. “Hay mucho trabajo por hacerse antes. El principal obstáculo es encontrar patrocinadores, porque, financieramente, dirigir un sistema profesional de ligas es muy costoso”, abonó Hetherington, quien considera que un mayor fogueo en el Word Tour y otros torneos internacionales fortalecerá la calidad competitiva de los jugadores.

El Comité Olímpico de Estados Unidos no suele financiar a USA Tennis debido a su paupérrimo palmarés. Eso sí, en 2019 incluyó en la política de ‘Operation Gold Awards’ (un incentivo para deportistas con resultados notorios en las competencias de un año calendario) a atletas adscritos a USATT. Además, existe una entidad independiente a la federación, llamada NCTTA (National Collegiate Table Tennis Association), encargada de vigilar y reglamentar el tenis de mesa a nivel colegial. La sociedad entre ambas organizaciones es crucial para el desarrollo de la disciplina en Estados Unidos. Las acciones están rindiendo frutos: Estados Unidos recolectó dos medallas de bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2014 y 2018. “Estamos ganando terreno en el escenario internacional. Ahora, un puñado de jugadores ha tomado el reto de participar como profesionales fuera del país. Estamos contentos con nuestro progreso y deseamos que, en el futuro, podamos lograr la medalla olímpica”, refrendó Hetherington.

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 volverán a poner a prueba la hegemonía de Estados Unidos en el plató deportivo internacional. El Comité Olímpico nacional declinó dar un pronóstico de medallas para la cita veraniega, pero la consigna será no perder el primer lugar del medallero, lugar que el ‘Team USA’ no soltó en las últimas dos ediciones (Londres 2012, Río 2016). Los metales volverán a caer en raudales en el tartán, en las aguas, en la duela, en el ring. En casi todos los frentes. Porque hay verdades universales.

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