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Rocaportense narra el ‘infierno’ que sufrió en las celdas de la comandancia



Rocaportense narra el ‘infierno’ que sufrió en las celdas de la comandancia


Tomado de Expreso
Lorenza Sigala
18 de mayo de 2020

HERMOSILLO, SON.- “Los policías me tocaban los pechos para despertarme”, contó visiblemente afectada Laura, después de narrar el ‘infierno’ que vivió tres días en las celdas de la comandancia de Puerto Peñasco, en donde además de recibir abusos sexuales, la orinaban encima y la golpearon en repetidas ocasiones.

Laura, es mamá de uno de los niños boxeadores accidentados en la carretera a inicios de año casi en el tramo Benjamín Hill, ella nunca imaginó que después de aquel susto hoy temería por su vida,pues después de haber sido violados sus derechos humanos, ha tenido que soportar amenazas de muerte.

En entrevista para EXPRESO, Laura, a quien cambiamos su nombre para proteger su identidad contó que su pesadilla comenzó el primero mayo, cuando detuvieron a uno de sus hijos menores cuando fue a visitar al panteón a uno de sus compañeros fallecidos y a su entrenador.

“Iba a visitar a su compañero que murió y a su entrenador y como a las cuatro de la tarde yo les dí raite, iba una muchachita de 19 años que compró cerveza y resulta que a la hora me llama mi hijo que los subieron a la patrulla y se lo llevan a la municipal”, mencionó.

Laura, recordó que su hijo estuvo tres días en coma y quedó con secuelas que requieren una cirugía craneal y que al llamar a la comandancia una agente le dijo que no se preocupara que lo llevarían a casa, pero ella decidió ir por él.

Agregó que cuando entró alterada preguntando por su hijo, cuando salió un juez que le solicitó a los agentes la encerraran por el delito de corrupción de menores, acusándola de que ella les había comprado la cerveza a los jóvenes.

“Me encierran pero en el proceso una de las policías comenzó a estrangularme, opuse resistencia y entre dos mujeres policías comenzaron a querer someterme, mi hijo estaba grabando todo con mi teléfono, una vez en la celda una de las policías le quita el teléfono a mi hijo y me roba fotos intimas de mi móvil”, narró.

La madre del deportista se percató que sus fotos y videos íntimos serían publicados en páginas de redes sociales con escritos que decían:

“A esta señora le pegaron una pescueziada los policías por picuda y gritona, y todavía sigue hechando veneno”, “Ay que siga hechandole mi**da a los municipales y marinos”.

Además, le robaron de su bolso 17 mil pesos en efectivo y joyería.

Comienza el infierno

Laura añadió que cuando estaba en la celda, entró la muchacha municipal y la comenzó a grabar llorando y amenazándola con golpearla.

“No me dejaron hacer del baño en tres días, me tenían a un lado de un hoyo con heces fecales, los policías nos pegaban con un cinto y nos tiraban orines, muchas injusticias que no me merecía”, mencionó.

Los tres días que estuvo privada de su libertad, sus familiares no tuvieron contacto con ella, y a decir de la afectada, la golpearon no recibió ni la comida ni la ropa que le llevaban para hacer mas pasaderos sus momentos en detención.

Cuando ella pedía agua a los oficiales, le entregaban un líquido turbio que en momentos llegó a pensar que provenía del excusado de la comandancia.

Después de tres días la turnaron al Ministerio Público y al momento de ser pasada ante el médico legista, sin haberla revisado previamente la señaló como una drogadicta.

“Aguanté tres días de tortura, a los tres días me presentaron al Ministerio Público y me dice que voy al Cereso por corrupción de menores”, señaló.

En ese lugar, ella indicó que se defendió, diciendo que no se encontraba con los jóvenes a quienes presuntamente había comprado bebidas alcohólicas y que debido al dolor generado por los golpes propinados en su estancia en la comandancia no había dormido bien en todo ese tiempo.

Una vez que el médico no la revisó, caminó descalza haciéndola sentir como delincuente frente a los agentes quienes la acosaron, los mismos que le tocaban sus pechos en actitud lasciva cuando dormitaba en la celda.

“Los mismos policías me gritaban, me pusieron lady silicones y me decían te vamos a reventar los silicones, a mis compañeras de celda también las golpearon y las amenazaron para que no dijeran nada, las tienen asustadas”, resaltó.

A lo último, el juez me mandó decir con una persona que ‘borrón y cuenta nueva’, mi mamá, estaba asustada por que tomo medicamento por un padecimiento y en ese tiempo no tomé mi tratamiento poniendo en riesgo mi salud.

“Les pedía a gritos mis pastillas y no me las daban”, lamentó.

Al final, recuerda que la obligaron firmar un documento en el que se comprometía a no demandar, al salir de ahí, fue a un hospital a recibir atención médica de urgencia debido a los golpes que tenía en sus brazos, pechos, piernas y abdomen.

Hoy ella se encuentra escondida fuera de Puerto Peñasco, pues continúa recibiendo amenazas por parte de personas desconocidas que le ‘recuerdan’ donde estuvo, que saben quien es y que la van a asesinar.

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