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ADELANTO | García Luna enamoró a Fox y Calderón con secretos que robó de gente del nivel de Manlio



ADELANTO | García Luna enamoró a Fox y Calderón con secretos que robó de gente del nivel de Manlio


Tomado de Sin Embargo
Redacción
1 de octubre de 2020

¿Cómo fue que un personaje tan limitado acaparó tanto poder en los sexenios de Fox y Calderón? El periodista Francisco Cruz presenta la historia de “un manipulador que no tuvo reparo en sacrificar a quien le estorbara”. La historia del «súper policía», como le gustaba que lo llamaran, que le vendió México al narco.

Ciudad de México, 1 de octubre (SinEmbargo).- ¿Cómo fue que un personaje tan limitado acaparó tanto poder en los sexenios de Fox y Calderón? Esta es la historia de un manipulador que no tuvo reparo en sacrificar a quien le estorbara. La historia del «súper policía», como le gustaba que lo llamaran, que le vendió México al narco.

Durante años mantuvo una imagen pública de funcionario honesto, sin embargo, hay pruebas de que desde 2006 ya estaba asociado a los capos, y de que su guerra personal contra los cabecillas más peligrosos del crimen organizado —el Barbas, los Beltrán Leyva y la Barbie— era una estrategia para cimentar el poder del Cártel de Sinaloa, que en dos ocasiones le entregó maletines con hasta 5 millones de dólares, como detalla la orden de captura en su contra.

El Topo, como lo apodaba el Chapo, vio en la publicidad, en la calumnia y en la desaparición de documentos su mejor arma para encumbrarse y aniquilar a sus enemigos; colocó en áreas clave a su gente de confianza, que hoy todavía opera en células durmientes a la espera de instrucciones.

Esta es la historia del exsecretario de Seguridad Pública que rendía cuentas a los narcos mientras les mentía a todos los mexicanos. Un personaje que supo esconder una meteórica y corrupta carrera: de soplón de la policía a espía de Carlos Salinas de Gortari, de funcionario estrella de Fox a titiritero de la guerra de Calderón.

A continuación, SinEmbargo comparte, en exclusiva para sus lectores, un fragmento de García Luna, El señor de la muerte, del periodista Francisco Cruz Jiménez. Cortesía otorgada bajo el permiso de Grupo Planeta México.

ADELANTO | García Luna enamoró a Fox y Calderón con secretos que robó de gente del nivel de Manlio


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EL DI´A QUE EL PODER SE QUEBRO´

La oficina asemejaba a un velorio. Las manos de Genaro Garci´a Luna recorri´an las avemari´as de un rosario invisible. Luis Ca´rdenas Palomino, su secretario particular, intentaba leerle las li´neas de la frente. Las cejas en derrumbe, las cuencas del rostro fruncido y las dos entradas en su cabellera no deci´an mucho, y a la vez pareci´an anunciar un alarido furibundo. Las encuestas y el Cisen predijeron el resultado; sin tapujos declararon lo impensable, lo que bien podri´a ser sacrilegio en la poli´tica mexicana: el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Francisco Buenaventura Labastida Ochoa, no seri´a el triunfador de ese domingo 2 de julio de 2000.

El cabello engominado a la perfeccio´n, producto de un aseo minucioso diario y declaratoria superficial de la personalidad impecable de Palomino, se desordeno´ entre las manos que pareci´an buscar una respuesta a la realidad que se imponi´a. Tras 71 an~os, el PRI perdi´a por primera vez las elecciones presidenciales. Y, como en muchas casas, restaurantes y bares del pai´s, en esa oficina de la Polici´a Federal Preventiva (PFP) imperaba el desconcierto. Los equipos de inteligencia y espionaje, a cargo de aquellos dos y comandados por el vicealmirante Wilfrido Robledo Madrid, se habi´an negado a ese escenario.

El rosario invisible se rompio´ entre los dedos de Garci´a Luna, quien se puso en pie y recorrio´ la oficina con paso apresurado, como si lo esperara otra realidad: una lejana a aquella que ahora pareci´a tan surrealista. ¿Co´mo era posible que el ranchero loco se convirtiera en presidente? Vicente Fox Quesada, el candidato del Partido Accio´n Nacional (PAN), con sus botas vaqueras y sombrero, ostentando la banda presidencial. Era el derrumbe de un imperio, el fin de lo que bien pudo ser Roma; era el apocalipsis, solo que el jinete de la muerte llegaba de Guanajuato y vesti´a como vaquero.

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Vicente Fox Quesada, expresidente de México. Foto: Cuartoscuro/Archivo

Wilfrido Robledo Madrid observaba a ambos desde la oscuridad, en un rinco´n de la oficina. Las paredes se le veni´an encima. El mundo era esa oficina grande que se hizo, de pronto, un cuartucho con tres hombres desamparados, entre oscuridades, con miles y miles de documentos, producto de la inteligencia policial y el espionaje ilegal, que ahora se vei´an inu´tiles y representaban un peligro. El andar de Garci´a Luna bajo´ de intensidad, por fin llegaba algo parecido a la resignacio´n. Eran enjaulados del zoolo´gico de la incertidumbre.

—Deja tu´ el pai´s, ¿nosotros que´? —pregunto´.

Genaro, como espi´a mayor o coordinador general de Inteligencia para la Prevencio´n, Luis, como su secretario particular, y Wilfrido, como maestro y vicealmirante, temi´an por su futuro. El despido seri´a lo de menos. Le habi´an apostado todo al PRI, lo habi´an apoyado en la clandestinidad de los secretos, y…

—Tan bien que i´bamos… y ya valio´ madres esto —renego´ Luis, y sus palabras resonaron en la mente de los otros dos, como si fuera un eco de sus pensamientos.

Garci´a Luna habi´a estado avanzando escaleras arriba desde sus tiempos en el Cisen, donde asumio´ cargos de mando o jefatura, para luego ascender otro peldan~o hacia la Procuraduri´a General de la Repu´blica (pgr) y, de alli´, a la Agencia Federal de Investigaciones (afi), siempre utilizando las mismas herramientas —la propagacio´n de rumores, chismes y versiones extraoficiales—; finalmente, habi´a llegado hasta la PFP, con su tejido de agentes de inteligencia, analistas y espi´as. Era, como como lo calificaban los mismos agentes federales bajo su mando, un nido de vi´boras. Sin embargo, ahora el escalo´n siguiente se disolvi´a. Ya solo quedaba el suelo, el descenso en cai´da libre sin una red de chismes que pudiera cacharlo, un sitio para aterrizar en blandito.

A pesar de lo oscuro del panorama, se tragari´an todo el fracaso y ninguno de los tres presentari´a su renuncia. Se trataba de un acto de orgullo; despue´s de todo, habi´an realizado las predicciones erradas, entramando un sistema de respuesta para los posibles enfrentamientos postelectorales por la victoria presidencial del PRI, misma que nunca llego´. El domingo les habi´a jugado chueco: en la man~ana las cosas pareci´an marchar bien, pero, 12 horas despue´s, la derrota era una ola inmensa, furiosa y veloz que los ahogaba por completo. Asi´ finalizaban meses de arduo trabajo para los tres, lo que duro´ la campan~a presidencial de Labastida, en los que el personal cercano juro´ que no dormi´an ni descansaban.

Habi´an montado una operacio´n de espionaje ilegal e investigacio´n poli´tica exhaustiva, impecable, capaz de derrumbar a cualquier candidato. Pero Fox, el vaquero loco, no era cualquier candidato. El botudo aprovecho´ la coyuntura del enfado de los electores y de la esperanza de un cambio; su figura de demo´crata moralizador de extrema derecha encajo´ perfecto dentro del desencanto popular. Entregaron a la prensa documentos con la historia oscura del panista: sus alianzas empresariales, complicidades poli´ticas, propiedades, patrimonio, financiamientos de campan~a, detalles de su vida i´ntima, secretos de alcoba, supuestos problemas sexuales y psicolo´gicos, e incluso la creacio´n de una red ilegal de espi´as, coordinada por Ramo´n Marti´n Huerta (gobernador del estado de Guanajuato tras la salida de Fox para buscar la presidencia). Ese coctel molotov no hizo mella en el opositor, ni los pelitos del bigote le quemo´. Meses ma´s tarde, se le atribuiri´a la filtracio´n de los documentos al secretario de Gobernacio´n, Dio´doro Carrasco Altamirano, a quien se le conoci´an las te´cnicas de secuestro y tortura como principal me´todo de investigacio´n.

Ahora, deslucido y triste, cuando ma´s necesitaba de una mano salvadora, la Providencia pareci´a abandonar a Garci´a Luna. La devocio´n que reflejari´a desde su primer di´a en las oficinas de la afi, cuando llego´ a construir un altar personal dedicado al A´ngel de la Santa Muerte —mismo ritual que repetiri´a al llegar a la Secretari´a de Seguridad Pu´blica (SSP) en 2006—, le veni´a en falta ese 2 de julio de 2000. Ca´rdenas Palomino describiri´a despue´s el rostro de su jefe comido por la angustia a causa de la hazan~a imposible de Fox, la cual posteriormente bautizari´a como «la revolucio´n de la esperanza».

Nada le funciono´ a la inteligencia del PRI, ni siquiera asociar a Fox con magnates como Lorenzo Servitje Sendra, fundador de Bimbo; Ricardo Salinas Pliego, duen~o de Grupo Azteca, que inclui´a los canales de televisio´n 7, 13 y 40, Banco Azteca y Elektra; Roberto Gonza´lez Barrera, propietario de Grupo Maseca; el minero Alberto Baille`res Gonza´lez, principal accionista de Grupo Pen~oles, El Palacio de Hierro y gnp Seguros, y el banquero Alfredo Harp Helu´. El PRI posei´a carpetas y carpetas de informacio´n recolectada ilegalmente por la PFP a partir de interferir comunicaciones, grabar llamadas personales, filmar reuniones confidenciales y robar documentos oficiales.

En marzo de 2003 el semanario Proceso confirmari´a los rumores en torno a la operacio´n contra Fox:

[…] Carrasco Altamirano fue el encargado de hacer llegar al entonces diputado sinaloense —cercano a […] Labastida— Enrique Jackson [Rami´rez] una carpeta del Cisen [que estaba sembrado de personajes cercanos a Robledo Madrid y Garci´a Luna] con informacio´n confidencial sobre la campan~a […] de Fox.

Con las copias de unos cheques que daban cuenta del turbio financiamiento foxista, el actual coordinador de los senadores del PRI [Jackson] subio´ a la tribuna de la Comisio´n Permanente y exhibio´ las presuntas contribuciones ilegales recibidas por el comite´ de campan~a […] de Fox […] detonando asi´ el esca´ndalo de los Amigos de Fox, cuyo cerebro financiero fue el empresario Lino Korrodi.

La mirada perdida de Garci´a Luna rondaba por las sillas vaci´as, las mesas repletas de papeles, de archivo que estaba muriendo frente a sus ojos. Su carrera se desmoronaba tras haber alcanzado todas las posiciones posibles dentro del Cisen gracias a la ayuda de Wilfrido Robledo: desde la subdireccio´n de Proteccio´n, pasando por el puesto de secretario te´cnico del Subcomite´ para la Prevencio´n del Tra´fico de Armas, Explosivos y Municiones, hasta convertirse finalmente en el coordinador de la Unidad de Investigacio´n de Terrorismo y de alli´ a la inteligencia de la PFP. Todo ese esfuerzo para que un botudo lo tumbara. Sin embargo, no estaba solo; la mayori´a de los funcionarios de alto rango, priistas, se encontraban igual, paralizados por el miedo a un futuro incierto, inconcebible hasta haci´a unas horas.

No tardari´a en llegar la orden para desmantelar y desmontar las oficinas de seguridad que sirvieron para espiar ilegalmente a poli´ticos, empresarios y a otros personajes, todo bajo los mandos superiores de la PFP. La escena seri´a recordada y vivida de nueva cuenta, con las caras desveladas por la prisa, un di´a de mayo de 2020, en un Vips de la Ciudad de Me´xico, por Toma´s Borges, seudo´nimo que se dio a un exagente de inteligencia del Cisen y de la PFP, quien en 2013 publico´ Diario de un agente encubierto: la verdad sobre los errores y abusos de los responsables de la seguridad nacional en Me´xico.

Me enviaron con cara´cter de emergencia a base Chalco, una casa de seguridad, como tantas que habi´a regadas por todo el pai´s para espionaje ilegal y a las que fueron comisionados otros agentes, enclavada en la calle de Mirador, colonia Villa Quietud, casi esquina con Calzada del Hueso (el sur de la Ciudad de Me´xico). Esta, a simple vista, pareci´a una fa´brica de madera. Al tocar el timbre se activa automa´ticamente una grabacio´n de sierras funcionando para que en caso de que entreguen correspondencia, desde la recepcio´n se escuche el bullicio propio de una maderera: voces de obreros trabajando con frenesi´; no debi´a levantar sospechas entre los vecinos del lugar.

Llegue´ acompan~ado por Miguel Villanueva y Luis Ca´rdenas Palomino, conocido por el Pollo, quienes me instruyeron para que destruyera todas las evidencias que habi´a en el lugar. A mi arribo, sin embargo, vi a personal operativo rompiendo fotografi´as y documentos de archivos, asi´ como deshilvanando audios y videos. La orden era clara: que no quedara nada que pudiera ser comprometedor […] era una romeri´a de ima´genes. Unas atroces de destruccio´n […] pareci´a ma´s un mercado popular que una oficina de investigacio´n y espionaje. Debi´an eliminarse todas las posibles evidencias […] para que cuando llegara el gobierno de transicio´n no encontrara nada anormal. Habi´a urgencia por destruir las evidencias del espionaje ilegal y dejar, tanto como fue evidente, solo aquellas relacionadas con la investigacio´n de la seguridad nacional.

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Desde su llegada a la pfp, Garci´a Luna comenzo´ a espiar a todos los mexicanos desde casas de seguridad que sembro´ por todo el pai´s. Foto: Cuartoscuro/Archivo

Garci´a Luna, por cuestiones de rango y seguridad, se encargari´a de desmontar y destruir los expedientes peligrosos, estrate´gicos o informes de alta clasificacio´n —para consumo exclusivo de unos cuantos funcionarios y guardados con claves de secreci´a— archivados en los sistemas informa´ticos de las oficinas centrales. Desde su llegada a la PFP, Garci´a Luna comenzo´ a espiar a todos los mexicanos desde casas de seguridad que sembro´ por todo el pai´s; el e´nfasis fueron las ciudades ma´s pobladas, las fronterizas con Estados Unidos y la Ciudad de Me´xico.

La orden era clara: eliminar todo rastro de los archivos y las carpetas que se entregaban a la pgr, a la Secretari´a de Gobernacio´n y, desde luego, a la Presidencia de la Repu´blica. Garci´a Luna cumplio´ cabalmente y fue por ello que sobrevivio´ al cataclismo y ascendio´ hasta volverse uno de los hombres ma´s poderosos del pai´s. Pero esta es tan solo una versio´n. Tambie´n existe otra en la cual se sospecha que Garci´a Luna sustrajo y guardo´ ese archivo; posteriormente lo utilizari´a para recuperar su carrera, para hacer doblar las manos de poli´ticos como Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien abiertamente movi´a los hilos del PRI en la Ca´mara Baja del Congreso de la Unio´n.

Beltrones tuvo un encuentro con Garci´a Luna, que bien pudo ser semisecreto o confidencial de alto nivel. Se llego´ a acuerdos. La bancada del PRI en la Ca´mara de Diputados, que en un momento de la presidencia de Caldero´n habi´a representado su mayor obsta´culo, dio un giro interesante. Beltrones se convirtio´ en una especie de vicepresidente del re´gimen panista y a partir de entonces Caldero´n convirtio´ a Garci´a Luna, su secretario de Seguridad, en su mismi´sima sombra.

El altar del A´ngel de la Santa Muerte, ubicado en las oficinas de la SSP, demostraba el esplendor del poder de Garci´a Luna. Fue entonces cuando se hizo pu´blico que, en la casa de espionaje de Naucalpan, municipio del Estado de Me´xico conurbado con la Ciudad de Me´xico, habi´a conversaciones grabadas de Fabio Beltrones, asi´ como de los poli´ticos opositores Andre´s Manuel Lo´pez Obrador, Marcelo Ebrard Casaubo´n y Ricardo Monreal A´vila, adema´s de los panistas Santiago Creel Miranda y Juan Camilo Mourin~o Terrazo, el hombre ma´s cercano a Caldero´n.

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Beltrones se convirtio´ en una especie de vicepresidente del re´gimen panista y a partir de entonces Caldero´n convirtio´ a Garci´a Luna, su secretario de Seguridad, en su mismi´sima sombra. Foto: Cuartoscuro/Archivo

En 2012 la poli´tica panista Josefina Va´zquez Mota envio´, a trave´s de su aparato de comunicacio´n y redes sociales, saludos «para Genaro Garci´a Luna, quien nos graba en lugar de grabar al Chapo; un saludo muy amoroso a Alejandra Sota que filtra todas nuestras llamadas telefo´nicas, ¡pinche Sota!». Alejandra Sota Mirafuentes era operadora de medios del entonces presidente Felipe Caldero´n.

El poder del espionaje sobrepasaba la fuerza militar. El general secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galva´n Galva´n, y el almirante de la Armada de Me´xico y secretario de Marina, Mariano Francisco Saynez Mendoza, callaron, se sometieron y aceptaron las poli´ticas que seguiri´a Garci´a Luna. En los hechos, se ubico´ por encima de su cargo, y sin ser militar se convirtio´ en una especie de ministro de Guerra apoyado a ciegas por el presidente Caldero´n: la frente en alto, la mirada marcial, el pecho salido, como quien sabe que no debe temer a nadie. La figura de Garci´a Luna se alejari´a completamente de aquella otra de andar nervioso, de animal enjaulado, que ese 2 de julio del an~o 2000 desgajo´ un rosario invisible ante la mirada preocupada de Ca´rdenas Palomino y las marcadas cejas de Wilfrido Robledo Madrid.

Los an~os develari´an otros secretos del poder inmenso de Garci´a Luna: el primero de diciembre de 2006 tomo´ el mando absoluto de un operativo especial para tomar por asalto el Congreso de la Unio´n, que sesionaba aquel di´a en la Ca´mara de Diputados, para que Caldero´n se impusiera la banda presidencial y se juramentara e´l mismo como sucesor de Vicente Fox.

Como nunca habi´a pasado en la historia del pai´s, aquel di´a el Estado Mayor Presidencial (emp) cedio´ su mando a la Marina Armada de Me´xico para que coordinara la toma de posesio´n de Caldero´n; a su vez, el almirantazgo delego´ todo el poder en un civil que se habi´a comprometido a doblegar, incluso por la fuerza, a los legisladores, diputados y senadores de oposicio´n que desaprobaban la juramentacio´n de su jefe Caldero´n.

Con cierta brusquedad, pero do´cil y obediente, el almirantazgo oculto´ su vergu¨enza y cedio´ a Garci´a Luna el mando efectivo de 2 mil 985 soldados de los cuerpos de e´lite de la Marina Armada para que rompieran el protocolo y tomaran por la fuerza de las armas el Palacio Legislativo de San La´zaro. Despue´s de ese di´a, Caldero´n no regresari´a jama´s al Congreso de la Unio´n. Llego´ por la puerta de atra´s y se fue con las manos manchadas de sangre.

Con la derrota del PRI y Labastida en 2000, los tres —Robledo Madrid, Garci´a Luna y Ca´rdenas Palomino— pareci´an presas fa´ciles de los futuros secretarios de Estado, quienes llegari´an a tomar control de todas las instituciones y probablemente tendri´an la tentacio´n de poner en marcha una caceri´a de brujas. Temi´an sobre todo al titular de la Secretari´a de Seguridad Pu´blica. Habi´a evidencia suficiente de que li´deres panistas y otros dirigentes de oposicio´n al PRI habi´an sido blanco no solo de la polici´a poli´tica que era el Cisen, sino tambie´n del espionaje ilegal de la PFP. Alejandro Gertz Manero, nuevo titular de la SSP y, por lo tanto, mandama´s de la PFP, no congeniari´a con el recie´n ascendido en la Marina Armada, Robledo Madrid, ni con Garci´a Luna.

Gertz teni´a sus razones para desconfiar de ellos. Robledo Madrid envio´, por su parte, sen~ales directas inmediatas de que no se someteri´a a su nuevo jefe, ni le guardari´a ninguna consideracio´n. Seri´a un choque de trenes, si bien los choques internos debido a la entrada de un gobierno panista y la salida de uno priista no formaban parte de la agenda pu´blica. Era la noche de un domingo memorable para la historia poli´tica del pai´s, y aquella oficina pareci´a a punto de derrumbarse sobre ellos. Ninguno imaginari´a que la cai´da, ese golpe de hocico contra el concreto de la poli´tica mexicana, era en realidad una oportunidad para remontar el vuelo por altos cielos.

—Esto ya valio´ pa’ puras chingadas y ya nos cargo´ la chingada —remarco´ Luis Ca´rdenas Palomino, lo que provoco´ el suspiro de asentimiento de Genaro Garci´a Luna y Wilfrido Robledo Madrid.

***


Estar ante un juez es estar ante un espejo sin misericordia. Narciso perdio´ la vida al enamorarse de su reflejo, pero Garci´a Luna no se le asemeja del todo. Se trata de un individuo parado´jico en cuanto a su imagen. En su entorno era reconocido por su elegante y costoso traje sastre azul de corte ingle´s, camisa blanca de algodo´n con hilo fino de dos cabos, ojales cosidos a mano, botones de na´car, pun~os entretelados y la corbata de seda. Impecable en su vestir. Pero hasta ahi´ llegaba el reflejo que deseaba exponer, pues de su vida personal no se sabi´a nada. Sin embargo, los jueces no se engan~an fa´cilmente, no se quedan con la fachada que se muestra.

Nuestro Narciso parado´jico se encontraba desequilibrado. Tras su nueva cai´da, que tuvo como escenario Nueva York en 2020, Garci´a Luna vesti´a un pantalo´n caqui, sudadera gris y tenis sin agujetas —para que no se fuera a suicidar—, ya que ahora debi´a ajustarse a las reglas de la prisio´n neoyorquina en la que fue recluido. Sus manos pareci´an archivar documentos invisibles, como si buscaran deshacerse de la historia sucia que estaba a punto de emerger; debi´a quemar las pruebas, eliminar todo rastro que pudiese responder las preguntas que llenaban la mente de la jueza Peggy Kuo.

¿Cua´ntas cai´das puede sufrir un hombre? La que padecio´ la noche del 2 de julio del an~o 2000 no se comparaba con su presencia ante la jueza en una corte estadounidense. Frente al mundo surgi´an las preguntas: ¿quie´n es Garci´a Luna? y ¿quie´n fue Garci´a Luna? Ambas cuestiones eran determinantes para el futuro del ahora detenido. Nunca en la historia se habi´a encarcelado en Estados Unidos a un secretario de Estado mexicano. Los grandes diarios impresos, la televisio´n, la radio, las mayores agencias de noticias del mundo y los sitios web hicieron que comenzara a distinguirse con claridad ese lado oscuro de Garci´a Luna y la verdadera cara de Caldero´n, quien intento´ de inmediato eludir su responsabilidad afirmando que «no sabi´a».

El hombre sin pasado, aquel de las dos cai´das, el que cambio´ los zapatos bien lustrados por tenis sin agujetas, el que con sus manos inquietas pareci´a eliminar archivos invisibles e infinitos, estaba desnuda´ndose ante el mundo.

Libros y trabajos especiales de periodistas o escritores como Carlos Galindo, Ricardo Ravelo, Jose´ Reveles, Anabel Herna´ndez, Peniley Rami´rez, Jorge Carrasco Araizaga, Jenaro Villamil, Jose´ Gil Olmos o el exagente de inteligencia Toma´s Borges desnudaron otra parte de la vida oscura de Genaro Garci´a Luna y de aquel emporio de corrupcio´n. La mirada estaba puesta sobre aquel fracaso como funcionario en la fallida guerra contra el narcotra´fico, los nexos con el crimen organizado, empresas fantasma, triangulacio´n de recursos pu´blicos para beneficio personal o de grupo, sobornos, negociaciones secretas con capos de los ca´rteles de la droga y la iniciacio´n en el esoterismo. Toda esta penumbra mostraba por lo menos una claridad: Garci´a Luna es un personaje oscuro que au´n tiene secretos escondidos.

Genaro y sus allegados, a cuya cabeza se encontraba el Pollo Ca´rdenas Palomino, habi´an tenido tiempo —cinco meses entre los comicios presidenciales de 2012 y la asuncio´n de Enrique Pen~a Nieto, y posteriormente los seis an~os que duro´ el mandato de este oscuro y conspicuo personaje, quien llegari´a a gobernar con lo peor del PRI— para destruir pruebas, documentos confidenciales, lavar o esconder su fortuna y refugiarse en Estados Unidos. La situacio´n se asemejaba a la derrota del PRI en el an~o 2000: una limpia desesperada de archivos; la historia se repeti´a.



  








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